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Cómo preparar el Camino de Santiago

Preparando el camino de Santiago

Recorrer el Camino Portugués a Santiago requiere preparación física. Al fin y al cabo, son 260 kilómetros entre la Catedral de Oporto y la Praça do Obradoiro, en la capital de Galicia. Pero no es tan difícil como parece. Basta con entrenarse unos meses antes de la gran caminata y ya está listo para seguir la travesía. Sin embargo, la ruta se compone de largas etapas, diferentes terrenos y subidas y bajadas. En este artículo te mostraremos las mejores formas de preparar el Camino y los cuidados que debes tener para evitar lesiones y las temidas ampollas en los pies.

Cómo prepararse para las largas etapas del Camino de Santiago

La preparación física para el Camino de Santiago es muy importante porque hay al menos dos etapas que superan los 30 kilómetros (hasta Ponte de Lima y Pontevedra). Es decir, unas 10 horas de caminata o 39370 pasos. Así que hay que tener la resistencia física y mental para aguantar hasta el final del día sin pensar en rendirse. Y no puedes olvidarlo: durante la caminata llevarás una mochila a la espalda. ¿Cómo se entrena la resistencia?

Lo más inteligente es empezar poco a poco. La decisión de hacer el Camino de Santiago puede ser repentina, pero es importante darle a tu cuerpo al menos un mes de entrenamiento para que se acostumbre a hacer largas caminatas. Imaginamos que estarás trabajando y no tendrás tiempo para hacer una caminata diaria de 20 kilómetros. Así que intenta dosificar tus entrenamientos en distintas fases.

Etapa 1) 5 kilómetros sin mochila a la espalda.

Hay que calentar el cuerpo hasta que se acostumbre a la idea de que tiene que moverse más a menudo. Empecemos despacio, 5 kilómetros por sesión de entrenamiento. Siempre sin mochila a la espalda. En cuanto sientas que puedes hacer más, aumenta la distancia. Una semana debería bastar para esta introducción al ejercicio.

2ª etapa) 10 kilómetros con mochila.

Salga a caminar entre 5 y 10 kilómetros, pero ahora con el peso que debería llevar en la mochila: hay un artículo sobre ese tema, si quieres leerlo. De esta manera, tu cuerpo se acostumbra a llevar esos kilos de más. Sin embargo, no vayas todos los días. En el ejercicio, como en todo en la vida, necesitas descansar para mejorar. El exceso es enemigo de la perfección y puedes lesionarte. Dos o tres semanas suelen ser suficientes en este momento.

3ª etapa) 15 kilómetros con mochila y por terrenos variados.

Estás casi listo para hacer el Camino. En el último momento del entrenamiento empiezas a forzar las piernas. Intenta hacer 15 kilómetros, si es posible. O, si eres lo bastante valiente, ¡20 con la mochila puesta! No obstante, siempre que sientas que te estás pasando, ¡para! No fuerces demasiado tu cuerpo. También es buena idea cambiar de terreno. Lo mejor es simular lo que te encontrarías en el camino hacia la capital gallega para que no te pille por sorpresa la dificultad de las bajadas a Pontevedra o la subida a los montes de Labruja.

Preparación física para el Camino de Santiago en diferentes terrenos

Durante el Camino Portugués a Santiago encontrarás caminos asfaltados, de tierra, colinas y valles y, dependiendo de la época del año, algo de barro. Por lo tanto, es importante comprender cómo se adapta tu cuerpo a las diferentes superficies y las precauciones que debes tomar en cada una de ellas. Coge tu zapatillas deportivas o botas y sigue estos consejos:

1) Carreteras asfaltadas

Si están así, lo más probable es que pasen coches. Y en todos los lugares con coches, los peregrinos deben redoblar su atención. En esos momentos es de sentido común evitar los auriculares u otros dispositivos que puedan distraerle. Hay que ver con los oídos y oír con los ojos. No se puede prestar demasiada atención. Además, siempre debes caminar por el lado izquierdo de la carretera para poder ver los coches que se acercan. La carretera, sin embargo, resulta más sencilla. Aparte de algunos momentos con elevaciones que suponen un reto para los músculos de las piernas, no hay muchas más direcciones.

2) Tierra apisonada

Lo más importante que hay que tener en cuenta al viajar por este tipo de carreteras es la posible falta de agarre de los zapatos o botas puede tener. De esta manera, hay que tener cuidado con las pequeñas piedras que se encuentran en el camino y mantener un paso firme y cuidadoso para no resbalar en momentos inoportunos.

3) Colinas con subidas y bajadas.

La mayoría de las rutas del Camino Portugués a Santiago atraviesan montañas y colinas de gran altitud, como los montes de Labruja, por lo que los descensos también pueden ser largos y, a veces, incluso más difíciles que los ascensos. Al igual que en las pistas de tierra, es importante prestar atención a dónde se colocan los pies al caminar. Un paso en falso puede bastar para arriesgarse a sufrir lesiones graves. Si vive en una zona con colinas o montañas, como Sintra, es posible practicar en estos lugares. Hay muchos grupos de excursionistas que te pueden ayudar.

Precauciones a tomar en la preparación física del Camino de Santiago

Una de las situaciones más molestas en el Camino de Santiago son las ampollas en los pies. Éstas se producen debido a la fricción entre la piel y el tejido del calzado que has decidido llevar. A menudo, cuando las zapatillas o las botas son nuevas, tienen un ajuste estrecho. Se suele decir que "no están acostumbradas al pie". Esto provoca, como puedes imaginar, más contacto entre la piel y el tejido y da lugar a (más) ampollas. El consejo que podemos darte es el siguiente. Si es necesario comprar zapatos nuevos, al menos entrena con ellos. ¡No querrás tener ampollas innecesarias!

Un consejo más para el viaje que nos espera.

El Camino de Santiago no es una peregrinación fácil. Para aquellos que no están acostumbrados a hacer ejercicio y caminar, una preparación física rigurosa de suma importancia. Para preparar mejor el Camino de Santiago usted mismo y saber lo que le espera en el sendero entre Oporto y Santiago de Compostela, eche un vistazo a las etapas que tenemos en el sitio web. Te ayudarán a planificar tus entrenamientos, ya que hay descripciones del terreno, los tiempos e incluso los desniveles de cada etapa.

¡Ven a conocer el punto de partida de un Buen Camino!

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