La etapa comienza con el profundo silencio de Armenteira y, poco después, el Camino te lleva suavemente hacia la Ruta da Pedra e da Auga. El sendero sigue el curso del río, siempre en descenso, entre antiguos molinos, puentes de piedra y el fresco sonido del agua que guía tus pasos.

Es uno de los tramos más encantadores del recorrido, aunque el suelo puede resultar resbaladizo cuando hay humedad. Al salir de la sombra del bosque, el paisaje se abre hacia el Val do Salnés: viñedos de Albariño, pequeños pueblos y campos fértiles que anuncian la proximidad del mar. La llegada a Vilanova de Arousa se produce con una luz suave y un aroma a sal, preparando el espíritu para la siguiente etapa, la travesía de la Traslatio.

Consejo: Entre Meis y Ribadumia hay pocos servicios, así que llévate agua y algo para comer.

Salida:

 

Armenteira-Vilanova de Arousa: Fotografías

Armenteira-Vilanova de Arousa: Itinerario

A: Monasterio de Armenteira

El viaje comienza en la tranquilidad de Armenteira. Al dejar atrás el atrio y seguir las flechas, el Camino te lleva a sumergirte en el valle del río, donde el agua murmura y el bosque respira en tonos verdes, marcando el ritmo de los primeros pasos.

Es en este molino donde comienza a revelarse la ruta de los antiguos ingenios. El Moíño de Bouza, bien cuidado y silencioso, guarda un panel que narra la vida rural de otros tiempos. Una parada perfecta para escuchar el río, sentir el aire de la sierra e imaginar el trabajo que un día movió estas piedras.

Este tramo destaca por su gran calidad paisajística, con pasarelas, puentes de piedra, pequeñas cascadas y un conjunto de más de treinta molinos repartidos a lo largo del recorrido. El descenso es gradual y sigue el curso del río, ofreciendo zonas de sombra y varios puntos adecuados para descansar o hacer fotos.

Al salir de la sombra del bosque, el valle se abre con luminosos viñedos, tranquilos pueblos y campos que respiran Albariño. El Camino atraviesa Meis y Ribadumia con la calma de quien no tiene prisa, entre cafés ocasionales y un silencio que invita a caminar despacio.

Alrededor del puente hay pequeños cafés y tiendas que invitan a hacer una breve pausa, un momento para respirar, recargar energías y continuar con calma hacia los últimos kilómetros hasta Vilanova de Arousa.

La etapa termina al ritmo de la marea, caminando por playas y jardines hasta que Vilanova se revela en calles antiguas y luz suave sobre la ría. El espíritu marítimo se siente en cada esquina: en la Casa-Museo Valle-Inclán, en el olor a marisco recién abierto, en el Albariño que cierra el día con calma. Antes de dejarte llevar por el descanso, confirma el horario del barco de la Traslatio, que te llevará al amanecer hacia Padrón.

Armenteira-Vilanova de Arousa: Mapa

Tienda de camino