El trayecto entre Vilanova de Arousa y Padrón tiene un carácter único en el Camino: comienza en el mar. La embarcación avanza por la ruta de la Traslatio, evocando la antigua travesía que, según la tradición, transportó el cuerpo del apóstol Santiago hasta Iria Flavia. Es el único trayecto marítimo-fluvial de todo el Camino de Santiago, un momento de contemplación en el que el horizonte se llena de gaviotas, cruceros erigidos en el agua, pequeñas islas y vestigios de antiguas fortificaciones.

Durante la navegación, el barco sigue el Vía Crucis marítimo, marcado por 17 cruceros de granito que emergen como hitos de devoción. Por el camino, aparecen referencias históricas como la Iglesia de San Miguel de Catoira y las Torres de Oeste, que durante siglos custodiaban la entrada del Ulla contra las invasiones procedentes del mar.

La llegada a tierra firme tiene lugar en Pontecesures. El ruido del motor desaparece y vuelve el compás de los pasos. Tras cruzar el puente romano, el Camino te lleva a Padrón, lugar central de la tradición jacobea y uno de los puntos espirituales más fuertes de Galicia.

Consejo: Asegura tu reserva en Traslatio con antelación y confirma el horario del barco el día anterior, ya que la salida depende de las mareas.

Llegada:

 

Vilanova de Arousa-Padrón: Fotografías

Vilanova de Arousa-Padrón: Itinerario

A: La Traslatio

El Camino comienza sobre el agua: el barco parte de Vilanova de Arousa y se desliza por la ría como quien sigue una historia antigua. La Traslatio es un tramo único, donde el silencio del mar se mezcla con los cruceros de granito que emergen como faros de devoción. Cada hito del Via Crucis marítimo-fluvial parece contar un fragmento de la leyenda que guía a los peregrinos hacia el interior.

A medida que el barco se aleja, la iglesia de San Miguel de Catoira aparece en la línea de la orilla, discreta pero llamativa. El pequeño templo señala un lugar históricamente importante, antaño encargado de vigilar a quienes remontaban el Ulla y proteger el interior del valle.

Poco después, la mirada se posa en las Torres de Oeste, hoy en ruinas. Estas estructuras fueron erigidas en el siglo IX por Alfonso III para proteger la ría de los ataques normandos. Lo que queda, murallas fragmentadas y torres robustas, recuerda el pasado defensivo y turbulento de esta región gallega.

La llegada a tierra firme se produce en Pontecesures, donde el Camino abandona el barco y vuelve al ritmo de los pasos. El puente romano, restaurado en la Edad Media, conduce a los peregrinos sobre el Ulla y marca la entrada en el territorio de Padrón.

El centro histórico de Padrón es animado y está lleno de pequeños rincones que invitan a quedarse. Después de la caminata, nada mejor que saborear los famosos pimientos y disfrutar del ambiente acogedor del pueblo.

Vilanova de Arousa-Padrón: Mapa